Es ideal empezar así, ya habíamos salido campeones cómodos la anterior fecha a la de mi debut, los ánimos estaban muy bien, mucha alegría y todas las cosas eran positivas. En la última fecha frente a Gimnasia, el partido lo ganamos 3 a 2, hice el gol, me hicieron un penal, la prensa me eligió como figura, fue todo espectacular, realmente para dar el primer paso en primera.
Ahí empezó tu crecimiento y te instalaste perfectamente en Primera por tu forma de jugar utilizando tu gambeta, velocidad y habilidad.
Si, por suerte sí. Mis características eran más ir por afuera, por la banda derecha, como extremo. La utilización del dribbling para ganar los mano a mano y habilitar al 9 que estaba en su momento, que eran Camps o Cordone.
Allí se fueron cumpliendo tus sueños, debutando con tu club, goles, pero llegó un momento muy duro en tu carrera, que fue tu primera lesión en los ligamentos de la rodilla.
Fue, lamentablemente, la primera de tantas, porque si hubiera sido esa sola hoy todavía seguiría jugando. Me queda esa espina cargada pero nunca me martiricé por eso, siempre le di para adelante y logré salir.
Eso es algo que se destaca mucho, tu fortaleza para remontar esos momentos duros, fueron 3 lesiones en tu estadía en Vélez, ¿cómo hiciste para nunca caerte y seguir adelante?
Yo creo que la familia, el entorno, futbolistas, amigos son claves. Lo que yo viví en el campo de juego no lo vivís en ningún lado, fue todo tan lindo que la peleas para volver a sentir todo eso. La llama nunca se apaga para querer volver.
Es impresionante escucharlo a Cristian Bardaro contar su historia con la calidez con la que la cuenta. Lo hace ser un ejemplo para todos. Lo cuenta con pasión y con una humildad que demuestra respeto.
Tuviste varias vueltas, hasta que en el 2005 Miguel Ángel Russo decidió no tenerte en cuenta, ¿cuál fue la sensación en ese momento?
Lo único que destaco de Miguel es que fue de frente, me dolió mucho porque no lo podía creer pero igual la situación era incómoda, la relación era tirante por la bronca de no poder recuperarme y eso lleva a un montón de cosas. Pero bueno, tuve que salir, son cosas que pasan en el fútbol.
Luego de este episodio llega tu primera incursión en el exterior, pasaste al Barcelona de Ecuador, Contanos esa experiencia.
Linda, me gustó. Un desafió importante, otro país, cultura e idiosincrasia pero con mucha pasión. Un equipo muy grande, con jugadores de selección como Tin Delgado, Edwin Tenorio, entre otros. Me hizo crecer mucho, me fue muy bien de entrada pero luego llegó otra vez la misma lesión pero esta vez fue por una patada de un jugador, Edwin Tenorio, que fue con intenciones. Él mismo me reconoce que fue así por una bronca que tenía con el técnico y, bueno, la ligué yo. No soy rencoroso ni nada por el estilo por eso todavía sigo en contacto con él, no sabía cómo pedirme disculpas, vino al hospital conmigo, me acompañó pero bueno, son cosas del fútbol.
Habla muy bien de vos tu forma de actuar, y con el tema de tu lesión, ¿cómo siguió tu historia con Vélez?
Me llamó Raúl Gámez, me dijo que me quede en Ecuador para hacer la recuperación, que iba hacerme bien porque no vas a tener lugar acá. Yo le dije que no, que iba a dejar de jugar, que era la cuarta rotura y no me quería operar más. El me insistió en que no me vaya, pero yo le dije que no, que voy a ir a rescindir el contrato. Ahí fue un punto de inflexión, porque yo esperaba que Raúl me diga que me recuperara en Vélez, que siga mi carrera ahí y me diera un abrazo para darme más fuerza. Pero no fue así, porque por ahí pensó en lo material, en lo económico o en el club, y así me desvincule. Luego, me operé solo, pagando yo y allí en la clínica conocí a Fabián Leeb, que me dijo que apenas pueda correr vaya a Banfield y eso me hizo encender una llama y, con ese cariño que me dio, logré volver. Me abrió las puertas firmando un contrato por partido y allí jugué dos años más, jugando copa, campeonato, fue muy lindo.
Y allí en Banfield, le hiciste dos goles a Vélez en un partido.
Sí, lo festejé porque me dio todo Fabián (Leeb), lo abracé porque me hizo volver, me dio ese cariño que yo esperaba de Vélez.
Luego de ese paso por el Taladro, pasaste de nuevo al exterior en Uruguay, más precisamente en Danubio, ¿qué nos contas de esa experiencia?
Muy buena, jugué Libertadores, Sudamericana, salimos segundos en el torneo. Hice 10 goles, fui capitán y me sentí llegar a ser casi el que había estado en Vélez.
Un paso exitoso, y de ahí a Tigre, nuevamente al fútbol argentino. ¿Cómo fue eso?
En un amistoso acá con Danubio, en la pretemporada que hicimos en Argentina, jugamos con Tigre, entre tantos partidos, ganamos 3 a 0 y los goles los hice yo. Ahí, Diego Cagna y Santella me vinieron a hablar para que vuelva y así llegue. Una experiencia corta pero linda, le hice un gol a River, me saco la camiseta y me echan. Vino a hablar el DT me dijo que ya que jugué 15 minutos vaya con la Reserva para hacer fútbol, lo hice y el arquero de River me da una patada y me rompe la rodilla nuevamente. Me operaron pero no quedé bien luego de cuatro intervenciones y ahí tome la decisión de dejar el fútbol porque sino ya estaba en riesgo el físico.
Pero siempre estuviste ligado al fútbol, hiciste el curso y te animaste al buzo de técnico.
Si, me llamo Madoni para trabajar en Español, manejé la 3ra, 4ta y la 5ta. Tuve un parate, que me fui a Godoy Cruz para ser ayudante de Mayor, donde estuvimos cuatro meses y ahora volví a Español dirigiendo la 7ma división.
Sabiendo tu experiencia, ¿soñas con ponerte el buzo de Vélez Sarsfield?
Siempre está el sueño, lo tenemos todos, lo que si, empiezo desde abajo, como hice toda mi carrera, laburar, capacitarme y estar en la institución donde la estructura es perfecta para trabajar. Entonces, ahora hay que laburar y esperar el llamado de Raúl Gámez para trabajar en el club.
Y con tu experiencia, ¿que opinión tenes de cómo juega el Fortín hoy?
Es difícil dar una opinión desde afuera, porque uno no sabe el plantel que tiene para trabajar más allá de conocer los nombres. Vélez esta siempre en formación, siempre le da oportunidad a los jóvenes y depende los momentos, por ejemplo ahora, que se prioriza lo económico para la estabilidad. Por eso hay que tener paciencia para disfrutar lo económico y los logros deportivos.
Cristian Bardaro, un luchador con una historia de pasión y humildad, espera su oportunidad para trabajar en Vélez mientras se va llenando de experiencia para ser mejor, como lo hizo durante su carrera futbolística.
Pablo Pino (@PabloPino3)

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